Datos de la etapa:
- Kilómetros de la etapa: 94.
- Tiempo en movimiento: 4 horas 26 minutos.
- Velocidad: 21,2 k/h.
El día empezó tarde …. a eso de las 9 de la mañana me bajé a desayunar tostadas con colacao; allí en el bar recuperé la charla con el hijo de la jefa del hostal que me facilitó la estancia en Cebreiro. Me había despertado antes, pero al ver la niebla que nace allí, me volví a acostar.
La subida de los últimos 4km por el sube-baja hasta el alto del poio la hice pensando en como fotografiar el pueblo de las brujas: Padornelo (una vieja leyenda.) Ya en el Alto del Poio …. me acordé de otra persona: un amiguete que es sevillano pero al que llaman messie.
Este año no paré en el pueblo de Sarria; a las afueras me paré en un bar y comí el bocata de tortilla francesa que me prepararon. Mientras la comía … una pareja de abueletes alucinan con mi viaje; la mujer es belga y hablamos un rato de su país … como si yo supiera otra cosa que ir en bicicleta
Después de despedirme … unos pocos mas de kilómetros hasta la rápida y preciosa bajada que me dejaría en Portomarín. No saqué fotos del precioso lugar porque no había tiempo; la bici es la bici y cuando esta pide caña …… pues caña.
Es una bajada que te emociona: en una de sus bajadas marqué la velocidad máxima de todo el viaje (61km/h).
A la entrada del pueblo coincido con un peregrino portugués que va con coche de apoyo. Digan lo que digan los puristas del camino, y hasta el papa santo de roma … el camino es tan grande que no seré yo el que quite mérito a nadie porque recibir ayuda.
En la plaza del pueblo me tomo otro pincho … pero esta vez de tortilla de patatas y conozco a Claudio y Antonio …. pronto nos sentamos a la misma mesa y compartimos experiencias. Un licorcito de hierbas nos hace salir juntos hacia Palas de Rei y quedarnos en el mismo albuergue. Ibamos a distintas velocidades y los perdí en las continuas subidas hasta Palas de Rei. Por una de esas subidas me pasaron, tras saludarme, cual centellas dos peregrinos con bicis de carretera pEro a las que habían puesto alfojoras traseras. Llevaban un mismo malliot que no pude leer. Mas tarde y en un cruze, ellos se perdieron y volvimos a coincidir en las estrechas bajadas que unen los bonitos pueblos … y ahí no me dejaron ….. no era territorio para sus bicis. Ese callejear con ellos fue otro recuerdo bonito que me llevaré. No serían mas de 5 minutos … pero allí estuvimos.
En cuanto llegué a destino, busqué el bar donde el año pasado descansamos mis hoy amigos y me tomé un cafelito en la terracita del bar. Creía que no tendría problema por encontrar albergue … pero no fue así.
Al entar en el albergue público para buscar una cama en la que descansar, me preguntó la señora de que para cuantos. Ante esta pregunta … lo mas lógico es pensar que la respuesta de “solo para uno” es la que te asegura la cama (los albergues del camino suelen ser habitaciones grandes con muchas camas y/o literas.) Pues “no”; dice la señora que no … que no hay sitio…… pues para que cojones me lo pregunta !!!
… ayyy estos gallegos típicos.
No me dió mucha mas info la señora a la que volvería a ver para preguntarla algún sitio para comer de cuchara.
La cena, caldo gallego y bonito con arroz. Me tomo un licorcito en el único bar que estaba abierto. De ahí para la cama.

